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Exámenes del estado mental a distancia: documentar de forma diferente

Descubre cómo los psicólogos deben documentar los exámenes del estado mental a distancia de forma diferente a las evaluaciones presenciales, con lenguaje cualificado para precisión clínica y protección médico-legal

La documentación clínica de un examen del estado mental siempre ha sido un ejercicio cualificado de traducción: convertir un encuentro clínico complejo y multisensorial en un registro escrito que pueda leerse, en el que se pueda confiar y que pueda ser revisado mucho después de que termine la sesión. Cuando ese encuentro tiene lugar por vídeo, el problema de la traducción se vuelve considerablemente más difícil. El marco de observación del profesional sanitario se estrecha, ciertas señales no están disponibles de forma estructural y los artefactos técnicos pueden distorsionar lo que se percibe. Sin embargo, muchos profesionales sanitarios continúan documentando exámenes del estado mental remotos utilizando el mismo lenguaje sin matices que usarían después de una evaluación presencial. Esto genera registros que, en el mejor de los casos, son imprecisos y, en el peor, clínicamente engañosos y médico-legalmente indefendibles.

Por qué la documentación del examen del estado mental remoto requiere un enfoque diferente

El examen del estado mental es, por su naturaleza, un instrumento de observación. Su validez depende de lo que el profesional sanitario puede percibir directamente: postura, marcha, actividad motora, señales olfativas, la calidad del contacto visual, la textura del afecto, el ritmo del habla. En una consulta basada en vídeo, una proporción significativa de estas entradas están ausentes o degradadas. Documentar un examen del estado mental remoto como si fuera una evaluación presencial no solo subestima una limitación metodológica, sino que produce un registro clínico inexacto.

La investigación del South London and Maudsley NHS Foundation Trust está utilizando procesamiento de lenguaje natural (una técnica de inteligencia artificial que permite a los ordenadores analizar texto humano) para analizar documentos de sistemas de historias clínicas e investigar si el contenido de las evaluaciones de salud mental remotas difiere de forma sistemática de las presenciales, y qué consecuencias clínicas se derivan. Este trabajo refleja un reconocimiento profesional creciente de que los encuentros remotos y presenciales no son contextos de observación equivalentes, y que la documentación debe reflejar esa distinción.

Una auditoría del NHS sobre documentación de consultas remotas realizada durante la pandemia de COVID-19 encontró que, si bien entre el 50 y el 70 por ciento de los sistemas de historias clínicas de los pacientes mostraban documentación adecuada de los dominios del examen del estado mental y la evaluación de riesgos, había lagunas consistentes en el registro del consentimiento para la modalidad remota en sí y en la calificación de las observaciones clínicas frente a las limitaciones del medio. Estas no son omisiones administrativas menores, sino las brechas por las que entra el riesgo médico-legal.

Lo que el encuadre de la cámara no puede capturar: un desglose dominio por dominio

Cada dominio clásico del examen del estado mental se ve afectado de manera diferente por el entorno remoto. Comprender la naturaleza precisa de cada limitación es un requisito previo para documentarla con precisión.

  • Apariencia y aseo: Visible solo desde los hombros hacia arriba en la mayoría de las consultas por vídeo, bajo la iluminación elegida por el paciente y en su entorno elegido. El hábito corporal, la ropa por debajo del encuadre, el calzado y la presentación física general no son observables.

  • Marcha y actividad psicomotora: Completamente inevaluable a menos que el paciente se levante y se mueva dentro del encuadre de la cámara, lo cual no es práctica estándar. El retardo o la agitación psicomotora solo pueden inferirse parcialmente a partir del movimiento de la parte superior del cuerpo.

  • Señales olfativas: Completamente ausentes en entornos basados en vídeo. Los signos de intoxicación alcohólica, abandono personal o mala higiene que serían detectables en persona, y que tienen un peso clínico significativo, no pueden evaluarse de forma remota.

  • Signos motores finos: El temblor, la discinesia o el movimiento asimétrico sutil pueden ser invisibles a la resolución y velocidad de fotogramas estándar de las cámaras de consumo.

  • Afecto y expresión emocional: Sujetos a artefactos de compresión, caídas de velocidad de fotogramas y latencia de audio que pueden aplanar o distorsionar el afecto percibido.

  • Contacto visual: Estructuralmente ambiguo debido a la separación física entre la posición de la cámara y la posición de la pantalla.

  • Prosodia y ritmo del habla: Generalmente evaluables, pero los problemas de calidad de audio pueden afectar la percepción del profesional sanitario sobre la velocidad, el volumen y el tono.

Un editorial europeo sobre tele-neuropsicología de investigadores de la Universidad de Milano-Bicocca, la Universidad de Padua y el Hospital IRCCS San Camillo señala que la evaluación cognitiva y del estado mental remota introduce desafíos metodológicos y técnicos que requieren un reconocimiento explícito en la documentación clínica, no solo para la precisión clínica sino para la validez de cualquier conclusión extraída de la evaluación.

Apariencia y comportamiento: calificación de observaciones inherentemente parciales

Cuando un psicólogo documenta que un paciente parecía 'vestido de manera informal y bien arreglado', esa afirmación lleva implícita una declaración sobre la presentación general del paciente. En una evaluación presencial, esa afirmación se basa en la observación de cuerpo completo bajo iluminación consistente. En una consulta por vídeo, se basa en algo considerablemente más limitado.

La guía clínica Blueprint para exámenes del estado mental señala explícitamente que los exámenes del estado mental remotos reducen la capacidad del profesional sanitario para observar señales no verbales y evaluar ciertos dominios, y que el lenguaje de documentación debe adaptarse en consecuencia. La implicación práctica es que las observaciones relacionadas con la apariencia deben calificarse según las condiciones de observación bajo las cuales se realizaron.

Una documentación apropiada podría decir: 'Apariencia evaluada desde los hombros hacia arriba. El paciente era visible en lo que parecía ser un entorno doméstico con iluminación natural. La ropa parecía ordenada y apropiada para la estación. No se pudo evaluar la higiene. La presentación de cuerpo completo no era observable.'

Esto no es una cobertura defensiva, sino una descripción clínica precisa. Una afirmación sin matices sobre la apariencia implica una completitud de observación que no existió, y crea un registro en el que no se puede confiar si es cuestionado.

El mismo principio se aplica al comportamiento. La agitación documentada como 'inquietud leve' en un paciente que estuvo sentado durante toda la sesión puede reflejar una alteración psicomotora genuina, o puede reflejar incomodidad con la tecnología, una silla incómoda o una distracción fuera de la pantalla. El registro debe anotar lo que se observó y reconocer los límites interpretativos del contexto de observación.

Afecto y expresión emocional: compresión, latencia y artefacto técnico

Las plataformas de videoconferencia comprimen datos visuales y de audio de maneras que pueden afectar materialmente la percepción del afecto por parte del profesional sanitario. Las caídas de velocidad de fotogramas hacen que se pierdan o distorsionen microexpresiones. La latencia de audio, incluso a niveles de subsegundo, puede crear la impresión de una respuesta emocional plana o retrasada. La pixelación durante períodos de movimiento puede dificultar la lectura de la expresión facial.

Estas no son preocupaciones teóricas, sino características documentadas de la tecnología de vídeo de grado de consumo que opera bajo condiciones de red del mundo real. Un paciente cuyo afecto parece embotado durante una consulta por vídeo puede estar experimentando un embotamiento afectivo genuino, o puede estar transmitiendo a través de una conexión degradada en una habitación con poca iluminación.

Las Directrices de 2024 de la Asociación Americana de Psicología (APA) para la Práctica de la Telepsicología, el estándar profesional más autorizado actualmente disponible, abordan la necesidad de que los psicólogos tengan en cuenta las condiciones técnicas de las sesiones remotas al extraer conclusiones clínicas. Las directrices cubren documentación, mejores prácticas clínicas y los desafíos particulares de la evaluación remota, y el Consejo de Representantes de la APA las aprobó tras un proceso de revisión exhaustivo.

La documentación del afecto en un examen del estado mental remoto debe:

  • Describir el afecto observado utilizando lenguaje clínico estándar

  • Anotar la calidad audiovisual de la sesión (por ejemplo, 'la conexión fue estable durante toda la sesión' o 'se observó interrupción de audio intermitente')

  • Reconocer explícitamente que los factores técnicos pueden haber influido en la impresión del profesional sanitario cuando sea relevante

  • Evitar conclusiones sin matices sobre el estado afectivo cuando las condiciones técnicas fueron subóptimas

Un ejemplo desde la perspectiva de las historias clínicas: 'El afecto pareció restringido durante toda la sesión. Nota: se observó cierta inestabilidad en la velocidad de fotogramas durante los primeros quince minutos, lo que puede haber limitado la evaluación precisa de la expresividad facial.'

Actividad psicomotora y signos neurológicos: lo que es estructuralmente inobservable

El examen psicomotor es uno de los dominios del examen del estado mental más gravemente comprometidos por la prestación remota. En una consulta por vídeo estándar, el paciente está sentado y visible aproximadamente desde el pecho hacia arriba. Esto significa que:

  • La marcha no puede evaluarse a menos que se solicite y demuestre explícitamente

  • La acatisia (una incapacidad para permanecer quieto, que a menudo se presenta como inquietud en las extremidades inferiores) puede ser completamente invisible

  • El movimiento asimétrico que sugiere signos neurológicos lateralizantes no puede observarse de manera fiable

  • El temblor puede estar por debajo del umbral de resolución de la cámara

  • La postura solo es parcialmente visible y puede estar influenciada por la disposición del asiento del paciente

El principio de documentación crítico aquí es la distinción entre ausente y no evaluado. Un profesional sanitario que no observó alteración de la marcha durante una consulta por vídeo no ha establecido que la marcha sea normal, sino que la marcha no fue observada. Estas son afirmaciones clínica y médico-legalmente diferentes, y el registro debe reflejar la diferencia.

La investigación comparativa temprana sobre consulta psicométrica remota, incluido un estudio que comparó la administración remota versus estándar del Mini-Mental Status Examination en pacientes ancianos, encontró un rendimiento disminuido en la condición remota. Los investigadores sugirieron que las dificultades de comunicación propias del medio pueden haber contribuido a este efecto. Esto subraya que el contexto remoto no solo limita lo que se puede observar, sino que también puede afectar el rendimiento del propio paciente.

La documentación de los dominios psicomotores en un examen del estado mental remoto debe especificar qué fue visible, qué no se evaluó y si se realizaron o no maniobras específicas (como pedirle al paciente que se levante).

Rapport, compromiso y la dimensión relacional del examen del estado mental

La evaluación del rapport y el compromiso interpersonal en el examen del estado mental es en parte intuitiva. Se basa en el sentido de sintonía relacional del profesional sanitario, la calidad de la atención mutua y señales no verbales sutiles que son difíciles de articular pero clínicamente significativas. El contacto basado en vídeo altera esta textura relacional de maneras que no se comprenden completamente pero que los profesionales sanitarios informan de forma consistente.

Un estudio cualitativo de las experiencias de los psicólogos con la telepsicología encontró que la calidad del servicio, la accesibilidad y la naturaleza de la relación terapéutica se percibían de manera diferente en entornos remotos versus presenciales, y los profesionales sanitarios señalaron desafíos específicos para leer el compromiso y la sintonía a través de la pantalla.

El contacto visual es un desafío particular de documentación. En una evaluación cara a cara, el contacto visual es una experiencia directa y compartida. En una consulta por vídeo, el paciente que mira la imagen del profesional sanitario en la pantalla parecerá, desde la perspectiva del profesional sanitario, estar mirando ligeramente hacia abajo o hacia un lado, porque la cámara está posicionada por encima o por debajo de la pantalla. Por el contrario, un paciente que mira directamente a la cámara parecerá estar haciendo contacto visual directo pero no podrá ver la cara del profesional sanitario al mismo tiempo. Esta asimetría estructural significa que el contacto visual en las consultas por vídeo no puede documentarse utilizando el mismo lenguaje que el contacto visual presencial sin calificación.

La documentación podría decir: 'El paciente pareció comprometido durante toda la sesión. El contacto visual fue difícil de evaluar con precisión dado el posicionamiento propio de cámara-pantalla en las consultas por vídeo. El paciente pareció atender a la pantalla de manera consistente y respondió a las señales verbales y no verbales de manera apropiada.'

Cómo redactar lenguaje calificativo en el registro clínico

El lenguaje calificativo en un registro de examen del estado mental remoto no es un signo de incertidumbre clínica, sino de precisión clínica. Los siguientes ejemplos ilustran cómo la documentación estándar del examen del estado mental puede adaptarse para reflejar con precisión el contexto de observación remoto.

Apariencia

'Apariencia evaluada desde los hombros hacia arriba mediante consulta por vídeo. El paciente parecía vestido de manera ordenada con ropa informal. El cabello parecía arreglado. La higiene, la presentación de cuerpo completo y la marcha no eran evaluables en esta modalidad.'

Actividad psicomotora

'El movimiento de la parte superior del cuerpo pareció dentro de los límites normales durante la sesión. La marcha, la actividad de las extremidades inferiores y los signos motores finos no fueron observables. La evaluación psicomotora es parcial.'

Afecto

'El afecto pareció eutímico y congruente con el estado de ánimo reportado durante toda la sesión. La calidad audiovisual de la sesión fue buena. No se identificaron factores técnicos que se esperaría que distorsionaran la percepción del afecto.'

Contacto visual

'El paciente pareció atento y comprometido. El contacto visual no pudo evaluarse utilizando criterios estándar presenciales debido al posicionamiento de la cámara. El paciente se orientó de forma consistente hacia la pantalla y respondió apropiadamente a las señales conversacionales.'

Observaciones olfativas

'La evaluación olfativa no fue posible en este formato de consulta remota.'

Las directrices de 2025 de la Asociación Canadiense de Psicología (CPA) sobre tele-evaluación, que se basan tanto en los estándares de la CPA como de la APA, abordan explícitamente cómo deben documentarse los servicios de evaluación psicológica prestados mediante tecnología, incluida la importancia de reflejar las condiciones y limitaciones del medio remoto en el registro clínico.

El peso médico-legal de un examen del estado mental remoto sin calificar

En contextos médico-legales, incluidos procedimientos de lesiones personales, evaluaciones de discapacidad, determinaciones de capacidad y audiencias de aptitud para ejercer, el registro clínico se lee como un relato fáctico de lo que se observó. Un examen del estado mental documentado sin referencia a su modalidad remota se leerá como equivalente a una evaluación presencial. Si posteriormente se establece que la evaluación se realizó de forma remota, la ausencia de lenguaje calificativo no solo debilita el registro, sino que plantea preguntas sobre la conciencia del profesional sanitario de las limitaciones de su propia metodología.

Una evaluación del NHS de la práctica psiquiátrica remota que cubre más de 3.000 citas virtuales durante 3,5 años señaló que los estándares de documentación y las practicidades de las evaluaciones de salud mental remotas requieren atención continua, particularmente a medida que la práctica remota se integra más en el trabajo clínico de rutina. El estudio también hace referencia a la orientación de NHS England de 2025 sobre escribas ambientales habilitados por inteligencia artificial en entornos de salud y atención, reflejando la creciente complejidad del entorno de documentación en el que ocurren las evaluaciones remotas.

Los tribunales europeos y los tribunales profesionales son cada vez más conscientes de la distinción entre evaluaciones remotas y presenciales. La documentación transparente, que registra la modalidad, describe las condiciones técnicas y califica las observaciones frente a lo que fue y no fue observable, protege tanto al paciente como al profesional sanitario. Garantiza que cualquier lector del registro, incluido un profesional sanitario revisor, un representante legal o un tribunal, pueda comprender con precisión el peso probatorio de las observaciones registradas.

Vale la pena reconocer un contrapunto aquí: en muchos contextos clínicos, un examen del estado mental remoto realizado por un profesional sanitario experimentado con una relación terapéutica bien establecida puede producir observaciones de considerable valor clínico, incluso cuando el marco de observación se estrecha. El argumento para el lenguaje calificativo no es que los exámenes del estado mental remotos sean clínicamente inferiores en todas las circunstancias, sino que el registro debe reflejar con precisión las condiciones bajo las cuales se realizaron las observaciones, para que su peso pueda ser evaluado apropiadamente por cualquiera que las lea.

Lo que dicen las asociaciones psicológicas europeas sobre la documentación de evaluación remota

La orientación profesional sobre documentación de evaluación remota en Europa se está desarrollando, pero de manera desigual. El panorama varía considerablemente según el país y el organismo profesional.

La Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA) ha publicado marcos éticos amplios para la práctica psicológica, pero aún no ha emitido orientación técnica específica sobre estándares de documentación del examen del estado mental remoto. Los psicólogos que ejercen en los estados miembros de la EFPA dependen en gran medida de la orientación de las asociaciones nacionales y de estándares internacionales como los producidos por la APA.

En el Reino Unido, la Sociedad Británica de Psicología (BPS) ha producido orientación sobre la práctica remota, aunque los estándares de documentación específicos para los exámenes del estado mental remotos siguen siendo un área donde la dirección regulatoria explícita es limitada. La literatura de auditoría del NHS, incluida la auditoría de la era COVID sobre documentación de consultas remotas, proporciona algunas de las evidencias más concretas sobre dónde ocurren las lagunas de documentación en la práctica.

En Alemania, la Deutsche Gesellschaft für Psychologie (DGPs) y la Bundespsychotherapeutenkammer han abordado la práctica de telesalud en el contexto de la expansión de servicios remotos de la era pandémica, pero los estándares de documentación detallados específicos para el examen del estado mental remoto aún no se han consolidado en orientación formal.

En España, el Consejo General de la Psicología de España ha emitido orientación general sobre telepsicología pero, al igual que con otros organismos nacionales, los estándares de documentación específicos del examen del estado mental remoto siguen estando subdesarrollados.

Las Directrices de Telepsicología de la APA de 2024 y el compendio que las acompaña siguen siendo los estándares profesionales más detallados y operacionalmente útiles actualmente disponibles. Los psicólogos europeos que trabajan en ausencia de orientación nacional equivalente los están referenciando cada vez más. Las directrices de tele-evaluación de 2025 de la CPA ofrecen un punto de referencia adicional, particularmente para preguntas de documentación específicas de evaluación.

El panorama regulatorio todavía se está poniendo al día con la práctica clínica. En ausencia de orientación nacional definitiva, la posición más defendible es aplicar los estándares internacionales más rigurosos disponibles y documentar de manera transparente.

Estándares prácticos para un registro de examen del estado mental remoto defendible

Reuniendo las consideraciones clínicas y médico-legales anteriores, los siguientes estándares de documentación representan una línea base defendible para los registros de examen del estado mental remoto.

Registre siempre la modalidad. El registro clínico debe indicar claramente que la evaluación se realizó mediante consulta por vídeo, incluida la plataforma utilizada cuando sea relevante.

Describa las condiciones técnicas de la sesión. Anote la calidad audiovisual, cualquier interrupción y cualquier factor que pueda haber afectado la capacidad del profesional sanitario para observar o la capacidad del paciente para participar. Una declaración breve como 'sesión realizada mediante videollamada. La calidad audiovisual fue estable durante toda la sesión' es suficiente cuando no hay problemas que registrar.

Califique cada dominio del examen del estado mental frente a lo que fue y no fue observable. Para cada dominio, el registro debe reflejar la base de observación real de la evaluación del profesional sanitario, no un estándar presencial implícito.

Distinga 'ausente' de 'no evaluado'. Cuando un signo no se observó porque era estructuralmente inobservable en el contexto remoto (por ejemplo, marcha, señales olfativas, actividad motora de las extremidades inferiores), documéntelo como no evaluado en lugar de ausente.

Anote cualquier interrupción técnica que pueda haber afectado las impresiones clínicas. La inestabilidad de la velocidad de fotogramas, la caída de audio o las interrupciones de conexión que ocurrieron durante momentos clínicamente significativos deben registrarse.

Conserve los metadatos de la sesión como parte del registro clínico donde las reglas del RGPD y protección de datos lo permitan. Los registros de fecha, hora, duración, plataforma y calidad de conexión proporcionan evidencia contextual que respalda el registro clínico y puede ser relevante en la revisión médico-legal.

Obtenga y documente el consentimiento para la evaluación remota. Los hallazgos de la auditoría del NHS identificaron el no documentar el consentimiento para la modalidad remota como una de las lagunas más consistentes en los registros de consultas remotas. El consentimiento para la evaluación remota es un paso clínico y ético distinto del consentimiento para el tratamiento, y el registro debe reflejar que se obtuvo.

Estos estándares no requieren adiciones largas a cada historia clínica. En la mayoría de las sesiones, una breve declaración calificativa al comienzo de la sección del examen del estado mental, reconociendo la modalidad remota y las condiciones de observación, seguida de calificaciones específicas del dominio cuando sea relevante, es suficiente. Lo que importa es que el registro represente con precisión la base probatoria de cada observación clínica, para que pueda leerse, confiarse en él y examinarse con confianza.

Preguntas frecuentes

▶ ¿Por qué documentar un examen del estado mental remoto requiere un enfoque diferente al presencial?

Un examen del estado mental depende de la observación directa de la postura, la marcha, las señales olfativas, el afecto y la actividad motora. En una consulta por vídeo, muchas de estas entradas están ausentes o degradadas. Documentar una evaluación remota utilizando el mismo lenguaje sin matices que una presencial produce un registro que, en el mejor de los casos, es impreciso y, en el peor, clínicamente engañoso y médico-legalmente indefendible.

▶ ¿Qué dominios del examen del estado mental se ven más afectados por la prestación remota?

La actividad psicomotora y la marcha se encuentran entre los más gravemente comprometidos, ya que los pacientes suelen ser visibles solo desde el pecho hacia arriba. Las señales olfativas están completamente ausentes. La apariencia se limita a lo que es visible desde los hombros hacia arriba. El afecto puede distorsionarse por la compresión de vídeo, las caídas de velocidad de fotogramas y la latencia de audio. El contacto visual no puede evaluarse utilizando criterios estándar presenciales debido a la separación física entre la posición de la cámara y la posición de la pantalla.

▶ ¿Cuál es la diferencia entre documentar un signo como 'ausente' versus 'no evaluado' en un examen del estado mental remoto?

Un profesional sanitario que no observó alteración de la marcha durante una consulta por vídeo no ha establecido que la marcha sea normal, sino que la marcha no fue observada. Estas son afirmaciones clínica y médico-legalmente diferentes. Cuando un signo era estructuralmente inobservable en el contexto remoto, como la marcha, la actividad motora de las extremidades inferiores o las señales olfativas, el registro debe describirlo como no evaluado en lugar de ausente.

▶ ¿Cómo debe documentarse el afecto cuando los problemas técnicos afectan la calidad de una sesión remota?

La documentación del afecto debe describir el afecto observado utilizando lenguaje clínico estándar, anotar la calidad audiovisual de la sesión y reconocer explícitamente que los factores técnicos pueden haber influido en la impresión del profesional sanitario cuando sea relevante. Por ejemplo: 'El afecto pareció restringido durante toda la sesión. Nota: se observó cierta inestabilidad en la velocidad de fotogramas durante los primeros quince minutos, lo que puede haber limitado la evaluación precisa de la expresividad facial.'

▶ ¿Por qué no se puede documentar el contacto visual de la misma manera en un examen del estado mental remoto que en uno presencial?

En una consulta por vídeo, un paciente que mira la imagen del profesional sanitario en la pantalla parecerá, desde la perspectiva del profesional sanitario, estar mirando ligeramente hacia abajo o hacia un lado, porque la cámara está posicionada por encima o por debajo de la pantalla. Un paciente que mira directamente a la cámara parecerá hacer contacto visual directo pero no podrá ver la cara del profesional sanitario al mismo tiempo. Esta asimetría estructural significa que el contacto visual en las consultas por vídeo requiere calificación explícita en el registro clínico.

▶ ¿Cuáles son los riesgos médico-legales de un registro de examen del estado mental remoto sin calificar?

En contextos médico-legales, incluidos procedimientos de lesiones personales, determinaciones de capacidad y audiencias de aptitud para ejercer, un registro clínico se lee como un relato fáctico de lo que se observó. Un examen del estado mental documentado sin referencia a su modalidad remota se leerá como equivalente a una evaluación presencial. Si posteriormente se establece que la evaluación se realizó de forma remota, la ausencia de lenguaje calificativo plantea preguntas sobre la conciencia del profesional sanitario de las limitaciones de su propia metodología.

▶ ¿Qué directrices profesionales existen para documentar exámenes del estado mental remotos?

Las Directrices de 2024 de la Asociación Americana de Psicología para la Práctica de la Telepsicología son actualmente los estándares profesionales más detallados y operacionalmente útiles disponibles. Las directrices de tele-evaluación de 2025 de la Asociación Canadiense de Psicología ofrecen un punto de referencia adicional, particularmente para preguntas de documentación específicas de evaluación. En Europa, la orientación varía considerablemente según el país. La Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos ha publicado marcos éticos amplios pero aún no ha emitido orientación técnica específica sobre documentación del examen del estado mental remoto.

▶ ¿Qué debe incluir cada registro de examen del estado mental remoto como estándar mínimo?

El registro debe indicar claramente que la evaluación se realizó mediante consulta por vídeo, incluida la plataforma utilizada cuando sea relevante. Debe describir la calidad audiovisual y cualquier interrupción técnica. Cada dominio del examen del estado mental debe calificarse frente a lo que fue y no fue observable. El consentimiento para la modalidad remota debe documentarse por separado del consentimiento para el tratamiento. Una auditoría del NHS realizada durante la pandemia de COVID-19 encontró que el no documentar el consentimiento para la modalidad remota fue una de las lagunas más consistentes en los registros de consultas remotas.

▶ ¿El uso de lenguaje calificativo en un registro de examen del estado mental remoto socava su valor clínico?

No. El lenguaje calificativo en un registro de examen del estado mental remoto es un signo de precisión clínica, no de incertidumbre clínica. Un examen del estado mental remoto realizado por un profesional sanitario experimentado con una relación terapéutica bien establecida puede producir observaciones de considerable valor clínico, incluso cuando el marco de observación se estrecha. El argumento para el lenguaje calificativo no es que las evaluaciones remotas sean clínicamente inferiores en todas las circunstancias, sino que el registro debe reflejar con precisión las condiciones bajo las cuales se realizaron las observaciones, para que su peso pueda ser evaluado apropiadamente por cualquiera que las lea.

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